Quien le paga a esos empleados?
Arte – Empleado Promedio de Gobierno en PR
El gobierno de Puerto Rico esta pasando por una situación que dependiendo del ángulo donde lo veas pasa de atropelló a sencillamente estupidez. Puerto Rico, que aunque para muchos en la isla es un “pais”, es en realidad un territorio americano con ínfulas de autonomismo, ha llevado por años la tarea de emplear a rey mundo y to el mundo a quejas de que el sector privado no es lo suficientemente grande para emplear a la gente. Entonces, en lugar de buscar las maneras de agrandar el sector privado, se han dedicado a crear un gigente durmiente. Lamentablemente, la economía global ha hecho despertar a ese gigante y tiene hambre. No hay manera de alimentar a ese hambriento gigante por ende hay que hacer lo que desde hace muchos años atrás se debió hacer….matarlo.
Se le mata, despidiendo al exceso de empleados, cerrando el increible número de agencias que proveen servicios individuales que fácilmente podría llevar acabo una sola agencia. En el interín, sufre el puertorriqueño. Sufre por perder su empleo, sufre porque las cosas estan malas, y sufre porque se les acabó el pan de piquito. La pena da cuando uno ve amigos y buenas personas que si trabajaban duro y han sido forzados a salir junto con las tropas de los vagos y vividores. Sin embargo, no esta bien hechar hacia atrás los principios personales cuando el bienestar general de la isla esta en juego.
La realidad es que la mayoría de las personas en el mundo han sido despedidas alguna vez, y haya o no haya débacle ecónomica en el momento, nunca es un buen momento para ser despedido. Uno se deprime, se decae y se cuestiona como sobrevivirá. Sin embargo, al otro día, tiene que volver a levantarse, y actuar con efectividad para recuperarse y salir de esa situación a la que le ha tocado llegar.
La razón de esta tirilla, aparte de porque me gusta ser un cínico, es que ,en Puerto Rico las cosas han estado mal desde hace tiempo en el sector privado. Los despidos de las farmaceúticas, bancos, y negocios generales han pasado a granel este último año. Solo hay que ver el índice de desempleo en más de 16%. Sin embargo, estos empleados, se levantan y siguen buscando otra oportunidad en algún otro lado.
Sin embargo, los empleados públicos de Puerto Rico, siempre se han creído que están por encima y que merecen una serie de privilegios que en ningún otra parte del mundo se dan. Ahora exigen que el gobierno cancele la ley 7 que autorizó los despidos, se han puesto a hacer huelgas, paros, desobediencia civil y han llamado la atención de los medios para que cubran la catástrofe por la cual atraviesan a consecuencia del tirano gobierno. Y a quemarropas, piden y esperan el apoyo del resto de los puertorriqueños cuando es más que conocido que el servicio en las oficinas gubernamentales hacia el resto del pueblo es pésimo por no decir horripilante en su vasta mayoría.
El gobierno de Puerto Rico esta pasando por una situación que dependiendo del ángulo donde lo veas pasa de atropelló a sencillamente estupidez. Puerto Rico, que aunque para muchos en la isla es un “pais”, es en realidad un territorio americano con ínfulas de autonomismo, ha llevado por años la tarea de emplear a rey mundo y to el mundo a quejas de que el sector privado no es lo suficientemente grande para emplear a la gente. Entonces, en lugar de buscar las maneras de agrandar el sector privado, se han dedicado a crear un gigente durmiente. Lamentablemente, la economía global ha hecho despertar a ese gigante y tiene hambre. No hay manera de alimentar a ese hambriento gigante por ende hay que hacer lo que desde hace muchos años atrás se debió hacer….matarlo.
Se le mata, despidiendo al exceso de empleados, cerrando el increible número de agencias que proveen servicios individuales que fácilmente podría llevar acabo una sola agencia. En el interín, sufre el puertorriqueño. Sufre por perder su empleo, sufre porque las cosas estan malas, y sufre porque se les acabó el pan de piquito. La pena da cuando uno ve amigos y buenas personas que si trabajaban duro y han sido forzados a salir junto con las tropas de los vagos y vividores. Sin embargo, no esta bien hechar hacia atrás los principios personales cuando el bienestar general de la isla esta en juego.
La realidad es que la mayoría de las personas en el mundo han sido despedidas alguna vez, y haya o no haya débacle ecónomica en el momento, nunca es un buen momento para ser despedido. Uno se deprime, se decae y se cuestiona como sobrevivirá. Sin embargo, al otro día, tiene que volver a levantarse, y actuar con efectividad para recuperarse y salir de esa situación a la que le ha tocado llegar.
La razón de esta tirilla, aparte de porque me gusta ser un cínico, es que ,en Puerto Rico las cosas han estado mal desde hace tiempo en el sector privado. Los despidos de las farmaceúticas, bancos, y negocios generales han pasado a granel este último año. Solo hay que ver el índice de desempleo en más de 16%. Sin embargo, estos empleados, se levantan y siguen buscando otra oportunidad en algún otro lado.
Sin embargo, los empleados públicos de Puerto Rico, siempre se han creído que están por encima y que merecen una serie de privilegios que en ningún otra parte del mundo se dan. Ahora exigen que el gobierno cancele la ley 7 que autorizó los despidos, se han puesto a hacer huelgas, paros, desobediencia civil y han llamado la atención de los medios para que cubran la catástrofe por la cual atraviesan a consecuencia del tirano gobierno. Y a quemarropas, piden y esperan el apoyo del resto de los puertorriqueños cuando es más que conocido que el servicio en las oficinas gubernamentales hacia el resto del pueblo es pésimo por no decir horripilante en su vasta mayoría.
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